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San Martín Caballero

Publicado en7 Mes hace
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San Martín Caballero

Juan Miguel González
Escuela Namban, Novohispano Mexicano Tabla enconchada, marcos originales
Siglo XVII 
86 X  60 cm

Mis queridos amigos, el día de hoy les platicaremos sobre Martín de Tours, conocido como San Martín Caballero, nacido en Hungría cerca del año 316.
Recibió su educación en Pavía, Italia  donde demostró  gran interés hacia la religión cristiana,  pero entró a las guardias imperiales a los 15 años por ser su padre uno de los importantes tribunos de Roma. Gracias a esta labor, la cual realizaba montado a caballo se le dió el apodo de “caballero”.
Se le conoce como protector de los mendigos. Esto surgió cuando un día de invierno a la entrada de  las tropas romanas a la ciudad de Amiens en Francia, Martín encuentra cerca de la puerta de la entrada a la ciudad a un mendicante que no contaba con ropa suficiente para afrontar aquel invierno. Conmovido por ello corta la capa de su uniforme, dándosela al menesteroso. Durante la noche del segundo día se le aparece Cristo vestido con la mitad de la capa que San Martín había entregado al mendigo, diciéndole: “Hoy me cubriste con tu manto”.
Este evento convence a Martín de dejar el ejército y dedicarse a servir a Dios, lo cual le cuesta trabajo ya que se le niega su licencia de retiro del ejército de César Juliano; un día mientras las legiones romanas se alistaban para combate, Juliano comenzó a repartir un incentivo económico a cada hombre. Martín aprovecha la oportunidad y se le acerca para decirle: “He luchado por ti, permite que ahora luche por Dios. El que tenga intención de continuar siendo soldado que acepte tu donativo; yo soy soldado de Cristo, no me es lícito seguir en el ejército”. Martín era un hombre apreciado por los soldados, así que no se le mandó a ejecutar, porque esto hubiera bajado la moral de los demás hombres en víspera de la batalla; sin embargo prefirió desacreditarlo señalando que su discurso estaba basado en el miedo que le provocaba la batalla más que por sus convicciones religiosas. Martín respondió:“Mañana al amanecer, cuando sitúes tus legiones en orden de combate, déjame en primera línea, sin armas, sin escudo y sin casco y me internaré tranquilo en las filas enemigas. Así te probaré mi valor y mi fidelidad y te demostraré que el miedo que tengo no es a morir sino a derramar sangre de otros hombres”.

Asombrosamente a la mañana siguiente los bárbaros pidieron paz y se rindieron. Algunos legionarios afirmaron que lo que los espantó fue saber que los romanos estaban tan seguros de la victoria que acudirían sin armas al combate. Así que Juliano tuvo que permitirle la salida de la vida militar.

San Martín se bautiza y se une a los discípulos de San Hilario . Años más tarde decide retirarse a una pequeña isla llevando una vida de silencio y austeridad.
Uno de sus primeros actos fue fundar otro monasterio, el de Marmoutiers, que rápidamente contó con 80 monjes. Durante su ministerio en Tours, luchó contra la adoración a falsos ídolos y contribuyó en la divulgación de la fe cristiana.
Dice San Sulpicio, su biógrafo y discípulo, que la gente se admiraba al ver a Martín siempre de buen genio, alegre y amable. Que en su trato empleaba la más exquisita bondad con todos.
En los 27 años que fue obispo se ganó el cariño de todo su pueblo, y su caridad era inagotable con los necesitados. Con varios empleados oficiales tuvo fuertes discusiones, porque torturaban a los prisioneros para que confesaran sus delitos. Nuestro santo se oponía totalmente a esto, y aunque por ello se ganó la enemistad de altos funcionarios, no permitía la tortura.
Martín supo por revelación cuándo le iba a llegar la muerte y comunicó la noticia a sus numerosos discípulos. Estos se reunieron junto a su lecho de enfermo y le suplicaban llorando: "¿Te alejas padre de nosotros, y nos dejas huérfanos, solos y desamparados?". En respuesta, el santo mira hacia el cielo y ora: "Señor, si en algo puedo ser útil todavía, no rehuso ni rechazo cualquier trabajo y ocupación que me quieras mandar".
Los invito a conocer maravillosas piezas en Galería Rodrigo Rivero Lake, Campos Elíseos 105, esquina Lope de Vega.

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